Ñemboja digital MODULO 6 - Semana 4
3. DIVISIÓN DEL TRABAJO
La Riqueza de las Naciones de Adam Smith
empieza con un famoso pasaje sobre la especialización del trabajo en la
producción de alfileres. Smith, al describir el trabajo en una fábrica de
alfileres, asentó: "Un hombre tira del alambre, otro lo endereza, un
tercero le saca punta, un cuarto lo aplasta en un extremo para ponerle la
cabeza". Diez hombres trabajando de esta manera fabricaban 48,000
alfileres en un día. Sin embargo, como explica Smith, "si todos hubieran
trabajado por separado, en forma independiente" cada uno habría producido,
en el mejor de los casos, 20 alfileres al día. Como observó Smith, la gran
ventaja de la división del trabajo es que, al descomponer el trabajo total en
operaciones pequeñas, simples y separadas, en las que los diferentes
trabajadores se pueden especializar, la productividad total se multiplica en
forma geométrica. (En la actualidad se usa el término división del trabajo en
lugar de división de la mano de obra, con lo que se refleja el hecho de que
todas las tareas de la organización, desde la producción hasta la
administración, se pueden subdividir.)
¿Cómo aumenta la productividad esta división
del trabajo? La respuesta es que no existe la persona que tenga la capacidad
física o psicológica para realizar todas las operaciones que constituyen la
mayor parte de las tareas complejas, aun suponiendo que una persona pudiera
adquirir todas las habilidades especializadas para hacerlo. Por el contrario,
la división del trabajo crea tareas simplificadas que se pueden aprender y
realizar con relativa velocidad. Por consiguiente, fomenta la especialización,
pues cada persona se convierte en experta en cierto trabajo. Además, como crea
una serie de trabajos, las personas pueden elegir puestos, o ser asignadas a
aquellos, que se ciñan a sus talentos e intereses.
Muchas personas piensan que el origen de la
civilización se puede atribuir al desarrollo de la especialización, que dio a
la humanidad los recursos para desarrollar las artes, las ciencias y la
educación.
La especialización del trabajo también tiene
desventajas. Si las tareas se dividen en pasos pequeños y discretos y si cada
trabajador sólo es responsable de un paso, entonces es fácil que se presente la
enajenación; es decir, la ausencia de una sensación de control. Karl Marx
consideraba que este tipo de enajenación tenía su raíz en la estructura de
clases de la sociedad. Como usted bien sabe, a partir de sus propias
experiencias, el aburrimiento puede ser un producto secundario de las tareas
especializadas que se tornan repetitivas y poco gratificantes en lo personal.