La forma en que se distribuirá la autoridad formal dentro de la estructura
de la organización es una decisión clave para organizar. Delegar es asignar a
otra persona la autoridad formal (poder legítimo) y la responsabilidad para
desempeñar actividades específicas. Los gerentes deben delegar autoridad en los
empleados para que la organización funcione con eficiencia, pues no existe el
gerente que pueda realizar personalmente ni supervisar completamente, todo lo
que ocurre en la organización.
LAS VENTAJAS DE
DELEGAR La delegación, cuando se aplica debidamente, ofrece varias ventajas
importantes. La primera y más evidente es que cuantas más tareas puedan delegar
los gerentes, tantas más oportunidades tendrán de aspirar y aceptar una mayor
responsabilidad entre los gerentes de niveles más altos. Así, los gerentes
tratarán de delegar no sólo las cuestiones rutinarias, sino también las tareas
que requieran ideas e iniciativa, de tal manera que ellos queden en libertad
para funcionaron un máximo de eficacia para su organización. Además, la
delegación hace que los empleados acepten responsabilidad y apliquen su juicio.
Esto no sólo sirve para su capacitación -una ventaja importante de la
delegación-, sino que mejora la confianza en uno mismo y la disposición a tomar
iniciativas. Otra ventaja de la delegación es que, con frecuencia, conduce a mejores
decisiones, porque es probable que los empleados que están más cerca del
"punto donde se desarrolla la acción" tengan una visión más clara de
los hechos. Por ejemplo, un gerente de ventas de la costa occidental estaría en
mejor posición para asignar territorios de ventas en California que un
vicepresidente de ventas radicado en Nueva York. La delegación eficaz también acelera la toma de decisiones. Cuando los
empleados se deben dirigir a sus gerentes (que, a su vez, quizá se tengan que
dirigir a sus gerentes) antes de tomar una decisión, quizá se pierda tiempo muy
valioso. Esta demora se elimina cuando los empleados tienen autoridad para
tomar las decisiones necesarias en el momento.
BARRERAS PARA LA
DELEGACIÓN A pesar de estas ventajas, los gerentes pueden ser reacios a delegar
autoridad. Los gerentes, con frecuencia, esgrimen una serie de pretextos para
no delegar: "puedo hacerlo mejor yo mismo"; "mis empleados no
tienen la capacidad suficiente"; "me toma demasiado tiempo explicar
lo que quiero que hagan". El verdadero motivo puede ser, simplemente, que
el gerente es demasiado desorganizado o inflexible para delegar trabajo en
forma efectiva. Otras barreras para la delegación son la inseguridad y la confusión sobre
quién tiene la responsabilidad última de una tarea específica: si el gerente o
el empleado. Los gerentes no pueden pasar por alto su responsabilidad ante
quienes están arriba de ellos con sólo delegar las tareas difíciles o
desagradables. Siempre son responsables de los actos de sus empleados, hecho que hace que algunos
gerentes se resistan a correr el riesgo de delegar. Otros temen que delegar autoridad disminuya su propia autoridad. Otros más se sienten amenazados cuando
sus empleados hacen un trabajo "demasiado bueno". Algunos empleados, por
otra parte, quieren evitar las responsabilidades y los riesgos. Prefieren que sus
gerentes tomen todas las decisiones. Estas barreras se pueden superar si los gerentes
siguen ciertos lineamientos que les permitan delegar con eficacia.
LINEAMIENTOS PARA
UNA DELEGACIÓN EFECTIVA La delegación hace que los gerentes y los empleados, por igual, tengan que
prestar estrecha atención a los términos de sus relaciones laborales. La
delegación tendrá más posibilidades de éxito, para todas las partes
interesadas, si éstas se empeñan en crear una confianza recíproca. Se trata de
una situación más donde la ética tiene cabida en las actividades cotidianas de
la organización. REQUISITOS. * El requisito fundamental para delegar con eficacia sigue siendo la
voluntad del gerente de conceder a los empleados libertad para realizar las
tareas delegadas. Esto significa permitirles elegir métodos y soluciones
diferentes de las que habría elegido el administrador. También significa darles
libertad para cometer errores y aprender de dichos errores. Los errores no son
un pretexto para dejar de delegar, sino más; bien una oportunidad para ofrecer
capacitación y apoyo. * Un segundo requisito para delegar debidamente es la comunicación abierta
entre gerentes y empleados. Los gerentes que conocen las capacidades de sus
empleados pueden decidir, en un plano más réalista, qué tareas pueden ser
delegadas y a quién. A su vez, los empleados que reciben aliento para emplear
sus capacidades y que sienten que sus gerentes los respaldarán, seguramente
aceptarán mayor responsabilidad. * El tercer requisito para delegar es la capacidad del gerente para analizar
ciertos factores, por ejemplo, las metas de la organización, los requisitos de la tarea y las capacidades de los empleados.
TAREAS DE UNA DELEGACIÓN EFECTIVA. Los requisitos que se acaban de exponer son muy
importantes a fin de llevar a cabo las siguientes tareas para una delegación
eficaz: 1. Decidir qué tareas se pueden delegar. Muchas cosas se pueden y, de hecho, se deben delegar.
Algunas son decisiones menores y trabajos que se repiten. Sin embargo, con
frecuencia, ciertas tareas desusadamente exigentes y difíciles se pueden
delegar a los empleados y, con ello, se hará mucho por desarrollarlos. 2. Decidir a quién se le asignará la tarea. ¿Quién tiene tiempo disponible? ¿Requiere el trabajo
alguna competencia especial'? ¿Para quién sería una experiencia adecuada y útil
para su desarrollo? Los gerentes se formulan estas preguntas para decidir a
quién, de entre su personal, asignarle la tarea.